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Meio Ambiente
Descuido de animales domésticos arriesga la biodiversidad en las áreas protegidas
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21/09/2020

Las áreas silvestres protegidas de la ITAIPU Binacional albergan especies amenazadas, pero además son fundamentales para proveer servicios ecosistémicos y recursos biológicos, al igual que elementos fundamentales en las estrategias de mitigación al cambio climático. Sin embargo, existe una serie de amenazas generadas por el comportamiento humano que pueden afectar a la biodiversidad de los ecosistemas y el descuido de animales domésticos (especies ferales) es uno de esos peligros.

Una especie feral o asilvestrada es aquella considerada domesticada que, al ser abandonada por el ser humano, se establece en el hábitat natural de especies silvestres. Por su parte, las especies invasoras son aquellas que han sido introducidas a un ecosistema fuera de su área de distribución natural y cuyas características les confieren la capacidad de colonizar, invadir y persistir, lo que ocasiona serios daños al ambiente.

Actualmente, informó la División de Áreas Protegidas de la Entidad, los gatos y perros ferales son un problema en las áreas de conservación, para los pobladores y para la vida silvestre nativa.  Durante las distintas tareas realizadas, de forma rutinaria y programada, en las áreas protegidas de ITAIPU se ha constatado la presencia de perros y gatos ferales.

Los perros ferales se alimentan de desperdicios orgánicos del hombre, aunque pueden ser buenos cazadores de animales silvestres de talla pequeña, mediana y hasta de tallas grandes; o ser carroñeros. En muchos países, el mayor abandono lo reciben las hembras, lo que lleva a la cruza con otros machos ferales y esto, a su vez, repercute en el crecimiento de la población. Asimismo, los perros son los principales transmisores de patógenos virales a poblaciones de otros carnívoros silvestres en Latinoamérica. Los principales patógenos son los de la rabia, del moquillo y del parvovirus.

Los gatos, por su buen oído, sentido del olfato y sus hábitos nocturnos; son buenos cazadores, Por ende, causan fuertes impactos sobre la fauna nativa en los sitios en los que han sido introducidos. Los gatos ferales sobresalen como depredadores de especies endémicas, de talla pequeña o mediana. Entre sus presas se encuentran los conejos, aves de distintas especies, algunos roedores endémicos y otros ejemplares de mamíferos pequeños, así como diversas especies de reptiles y anfibios. Los gatos son formidables competidores y depredadores, capaces de matar roedores en una rápida proporción.


 

Ante la detección de perros y gatos ferales en áreas de conservación de la represa, la División de Áreas Protegidas insta a la población no abandonar a sus mascotas y a controlar su reproducción, de forma a evitar que estos animales sigan invadiendo y afectando a las especies silvestres.