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Encuentro de líderes indígenas
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25/05/2010

Las familias indígenas están decididas a recuperar lo suyo con visión comunitaria propia, prioritariamente en el área de soberanía alimentaria según la propuesta unificada que presentaron hoy 25 de mayo, en el encuentro denominado “Aty Guazú Guaraní Retá”, realizado en refugio Tati Yupi con la presencia de consejeros de la Itaipu Binacional y los principales líderes aborígenes de Alto Paraná y Canindeyú.

  

  

En el segundo encuentro de Comunidades Indígenas Guaraníes del Área de Influencia del Embalse de Itaipu, las diferentes representaciones comunitarias presentaron sus planteamientos, que fueron escuchados por el Ingeniero Alfredo Ledesma, superintendente de Gestión Ambiental y los consejeros Anky Boccia y Miguel Fulgencio Rodríguez.

  

Previamente los indígenas participantes, presentaron un ritual denominado Jeroky Aty, que es el rezo auténtico al Dios que nos dejó esta tierra para convivir en trabajo, paz y armonía, según explicó el líder.

   

Antonio Benítez, en idioma vernáculo, instó a sus hermanos a que se mantengan unidos para poder llevar adelante los proyectos de interés común.

   

Quienes nos aprecian, nos dicen que somos Paraguay, pero muchos están en contra nuestra. Dios está vivo, pero está arriba, después de dejarnos todo para continuar y disfrutar de su obra. Todo lo bueno que podemos hacer aquí en la tierra es un anticipo del cielo. Debemos hacer nuestra parte, pero muchos obran equivocadamente y en vez de construir, destruyen”, dijo Antonio Benítez al aseverar que la división entre hermanos implica desastres.

   

El líder indígena dijo también que “ahora hay muchos hermanos blancos que nos aprecian y nos quieren ayudar, hay algo nuestro, pero la ayuda llegará si nos ponemos de acuerdo, si no peleamos entre hermanos”, afirmó.

   

Realización sin especuladores ni intermediarios
La organización y la unidad de todas las comunidades indígenas deben ser la consigna para asegurar el acceso a los recursos para que “seamos protagonistas de nuestro desarrollo”, dijo Emiliano Vera, Presidente de la Asociación de Comunidades Indígenas del Alto Paraná.

   

Vera mencionó que hace poco unas 130 organizaciones no gubernamentales presentaron proyectos a las Naciones Unidas en nombre de los indígenas paraguayos, pero que los supuestos destinatarios jamás han visto rostros humanos en medio de todo ello, ni mucho menos han sido consultados sobre sus necesidades.

   

Las instituciones públicas y ONGs siempre manejaron recursos para indígenas, pero casi nunca han llegado a los verdaderos destinatarios, conforme denunció Emiliano Vera. El líder indígena también instó a sus hermanos a que permanezcan alertas y unidos para asegurar el acceso a sus derechos.

   

Agradeció al gobierno de Fernando Lugo y a los directivos de la Itaipu Binacional, por la mirada, la aproximación hacia las comunidades indígenas.

   

Antes, ni en sueños veíamos a los señores de Itaipu y ahora llegó el momento de hablar de un proyecto que ellos dicen tener entre sus prioridades, confiamos que puedan cumplir. Para ello venimos trabajando con esfuerzo, para poner en orden nuestras prioridades. Deberán trabajar con nosotros, sin intermediarios ni especuladores, para que se haga realidad”, afirmó el líder indígena.

   

Primera etapa del proyecto
La primera etapa del proyecto a desarrollarse este año será la defensa de la soberanía alimentaria para 30 comunidades de Alto Paraná, Canindeyú, Canendiyú Alto y Canindeyú Bajo.

   

El próximo año se agregarán los componentes de salud, educación y otras áreas para la promoción indígena; hasta abarcar a todas las comunidades, según lo anunciado por Emiliano Vera.

   

Estamos dispuestos a que prueben nuestra capacidad de trabajo. Sabemos manejar las herramientas de labranza, solamente nos tienen que acompañar y capacitar un poco más. También tenemos gente hábil para pensar y escribir”, alegó.

   

Por su parte, Rafael Recalde, líder de la comunidad Jukyry del departamento de Itakyry, llegó al encuentro con un grupo que se autogestionó el viaje (que les costó 800.000 guaraníes) con la venta de algunos animales.

   

Unas 52 familias ocupan 2.000 hectáreas en Itakyry, desde su desalojo del área de la represa y hace 35 años aguardan la legalización de sus tierras, según dijo Liliana Benítez, una de las integrantes.

   

Esta comunidad está de acuerdo con la propuesta de la soberanía alimentaria, aunque, según dijeron, tienen muchas necesidades de salud, caminos y educación. Las escuelita de la comunidad con 42 chicos funciona con un maestro voluntario en carácter de plurigrados, según señalaron.

  

Un ejemplo positivo de la capacidad guaraní
Bierne Fosterbol, descendiente de una familia noruega que forma parte de la historia de los Aché, acompañó a los referentes de la comunidad para participar del Aty Guazú Guaraní Retá.

   

El mismo indicó que le parece muy importante la propuesta de defensa de la soberanía alimentaria en la que deben conjugarse acciones en dos frentes como el autoconsumo y la capacitación, pero en la escala correspondiente con proyección de crecimiento.

   

Hay mucho esfuerzo. Sacrificada autogestión por parte de las comunidades, pero hace falta el apoyo logístico principalmente para las instituciones educativas para amparar a las seis comunidades Aché, en cuanto a capacitación in situ y becas”, dijo Fosterbol.

   

Agregó que con mucho sacrificio comunitario algunos  jóvenes Aché llegan a las universidades, pero que generalmente, no pueden concluir por falta de recursos suficientes. Hoy hace falta el impulso inicial para que los Aché logren su autonomía en educación, para que puedan forjar sin depender ya de nadie en su proceso de desarrollo, según la visión del activo referente Aché, de Puerto Barra.

   

El ingeniero Luis María Fleitas, superintendente de Energías Renovables de la Itaipu Binacional, que estuvo presente en el Aty Guazú, comentó que es un ejemplo positivo y esperanzador de la comunidad Aché.

   

Declaró también que Angel Mbyguangi, un cacique de dicha comunidad, que jamás pisó la universidad y que escapó de las penurias de la gripe, los rolleros, los cazadores furtivos y de los blancos “civilizados”, aún así en menos de 30 años consiguió la prosperidad de su pueblo.

   

Afirma que la comunidad Aché de Puerto Barra, hoy con más de 180 miembros, ganó en la zafra 2009-2010, sesenta mil dólares, mediante varias actividades económicas entre las cuales sobresalen la agricultura, la cría de cerdos, productos de subsistencia y cría de ganados menores.

   

Recuerdo que hace unos años pidieron a la Itaipu agua potable, como cualquier asentamiento campesino; y ésta le construyó un pozo artesiano. Más tarde pidieron energía eléctrica a la ANDE, con un solo argumento: “también somos paraguayos”. Hoy ellos pagan sus facturas, sus rentas a Tributación y costean sus propias medicinas en un hospital privado de Santa Rita. ¡Jamás pidieron condonación de sus deudas y limosna por las calles! El Estado estuvo poco tiempo entre ellos, porque siempre le tuvieron miedo; preferían la unión alrededor de algo que les había rescatado de la extinción”, dice el ingeniero Fleitas en su comentario.

   

Es destacable también que la comunidad Aché hace todo lo posible para rescatar los valores de su raza, su cultura, su lengua original, las tradiciones ancestrales más auténticas y con el apoyo de la familia Fosterbol y los misioneros noruegos Inge y Juana Bjornevol, han concretado una importante colección de audiovisuales como parte de esa recuperación histórica.