La mayor hidroeléctrica del mundo en producción de energía

Medio Ambiente
Cultivando Agua Buena amplía resultados positivos
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27/11/2007

El programa Cultivando Agua Buena, que tiene Itaipú Binacional como institución base y lo ejecutan 1.700 organizaciones (gubernamentales, ONGs, alcaldías, instituciones de enseñanza, asociaciones comunitarias y empresas) en la Región Oeste del Paraná, conmemora la ampliación de sus resultados en 2007. El programa está siendo evaluado en su cuarto encuentro anual, que se cerró el 22, en el Centro de Convenciones de Foz do Iguaçu. Participan cerca de 3.000 personas. Las actividades aún prosiguen este sábado, con la Conferencia Regional del Medio Ambiente y con la VI Feria Orgánica.

 

Uno de los principales resultados alcanzados en el año está en la amplitud del programa, que, al final de 2006 atendía a 29 microcuencas que forman parte de la Cuenca del Paraná 3 (que corresponde a los afluentes del Paraná en la región del reservorio de la hidroeléctrica). Hoy son 59 microcuencas que cuentan con acciones para anular el pasivo ambiental. Como se trata de un área de fuerte producción agropecuaria en el estado (principalmente porcinoculltura y pecuaria de leche), gran parte de los proyectos se concentra en promover ajustes en las propiedades rurales para impedir la contaminación de los ríos.

 

Para el director general brasileño de Itaipú, Jorge Samek, el éxito de la contratada reside justamente en el gran número de alianzas. "Solamente así para realizar proyectos como el de generación distribuida, que permite a criadores de cerdos, por ejemplo, utilizar los desechos de la porcinocultura para producir electricidad. En lugar de contaminar los ríos, los productores ganan independencia energética", afirma el director, citando un proyecto que está en fase de implantación y se realiza en sociedad con Copel y Eletrobrás.

 

EN 2007, el Cultivando Agua Buena alcanzó la marca de 253 kilómetros de caminos rurales readecuados desde el inicio del programa, en 2003. Esta readecuación no significa sólo volver la vía más transitable. La instalación de pasadores (una especie de rompe muelles ampliado) evita que el agua de lluvia corra en el sentido del camino. Y la caída por los lados hace que toda el agua vaya a las labores. Cuando los caminos no son adecuados y llueve, además de la erosión del suelo, los ríos quedan llenos de tierra y de defensivos agrícolas.

 

Para proteger el curso de los ríos, el programa promueve la recomposición de la mata ciliar y la construcción de cercas de protección, para que el ganado no avance hasta las márgenes. De 2003 a 2007 se plantaron 2.000.000 de árboles y se construyeron 400 kilómetros de cercas (40% solo este año). Las acciones volcadas a la producción rural pasa aún por la asistencia técnica gratuita para la conservación de suelos (2.880 hectáreas hasta el momento), la instalación de abastecedores comunitarios (58 desde el inicio del programa, de los cuales una parte fue adoptada para el abastecimiento público), y el correcto destino de 443 toneladas de envases de agro tóxicos. "

 

Además de la dimensión cuantitativa, los resultados tienen también un aspecto cualitativo, que se mide en la nueva forma de relacionarse las personas entre sí y con la naturaleza. Esto hace que el Cultivando Agua Buena sea más que un programa, un verdadero movimiento", afirma el director de Coordinación y Medio Ambiente de Itaipú, Nelton Friedrich.

 

El trabajo de readecuación de las propiedades rurales comienza con la visita de alumnos de las universidades colaboradoras, que, bajo la orientación de profesores, hacen un diagnóstico preliminar de los pasivos ambientales. Hasta noviembre, 3.005 propiedades tuvieron sus proyectos de control ambiental elaborados gratuitamente. Otros 3.000 se deberán elaborar el año que viene. Con este proyecto en manos, el productor puede realizar la licencia ambiental junto al Instituto Ambiental de Paraná (IAP), que estipula un plazo para que recupere sus pasivos. "El plazo que el productor tiene para resolver los problemas depende del tipo de la acción necesaria. Si es una cuestión de reserva legal o recomposición de la mata ciliar, es simple. Pero se necesita relocalizar una pocilga, que es mas complejo, entonces él gana más tiempo", explica el jefe regional de la Secretaría del Medio Ambiente, Adir Airton Parizotto.

 

Según él, la metodología adoptada en la Cuenca de Paraná 3 es diferente de todo lo que se practica en el resto del Estado. Esto viene permitiendo un avance en las cuestiones ambientales a una velocidad superior a lo que ocurre en otras regiones. El gobierno paranaense, por ejemplo, estableció el plantío de 90 millones de mudas para recomposición de la mata ciliar en todo Paraná. En la BP3, la meta local fue sobrepasada en un 30% gracias a la contribución del Agua Buena. "Otra diferencia está en la educación ambiental que, con el programa, fue reforzada. Son cursos de larga duración, como el FEA, que tiene 800 horas/clase y formó a 250 educadores, además de otros de menor duración, volcados, por ejemplo, a profesores de la red pública de enseñanza", recuerda Parizotto.

 

Una contribución importante del Cultivando Agua Buena para la consciencia ecológica de la región está en el tratamiento dado a la basura. La separación y reciclado de los orgánicos casi no existía. El reciclado en la BP3 pasó de 140.000 toneladas por día, en 2003, a más de 600.000 hoy. A través del proyecto Colecta Solidaria, Itaipú ayudó a los recolectores a organizar cooperativas y, así, a mejorar sus ganancias mensuales. "Muchas alcaldías no tenían condiciones de implantar colecta selectiva, pero con el programa las cooperativas reciben overoles, carritos y todo el apoyo para la organización de la actividad. Sólo con el esfuerzo del Estado, el avance sería bastante más lento", completa Parizotto.

 

Otro indicador de la evolución del programa está en la práctica de la agricultura orgánica, que hoy reúne a 800 productores de la región. A través de programas educacionales y de apoyo a la comercialización, ellos tienen canales de venta en ferias y junto a alcaldías, para utilización de la merienda escolar. El agricultor Luiz Antônio Arruda, de São Miguel do Iguaçu, por ejemplo, hizo la conversión de su propiedad a la agricultura orgánica porque ya no soportaba más manejar los agroquímicos. Además de la cuestión de salud, él enfrentaba dificultades para mantenerse con la agricultura convencional, principalmente por la dependencia de insumos.

 

Hoy, Arruda trabaja con pepino, café, acerola, guayaba y piña, entre otros productos, certificados por la Red Ecovida. La orientación técnica que él recibe del personal del Cultivando Agua Buena permitió incrementar el negocio con un poco de industrialización de los productos y la renta prácticamente triplicó. Y el concepto de propiedad ecológica le permitió abrir un nuevo frente de negocios: el turismo rural. "la calidad de vida que uno tiene hoy en día no la cambio por nada", agrega.

 

Para el gerente ejecutivo del programa, Odacir Fiorentin, 2007 fue el año de consolidación de la metodología del Cultivando Agua Buena en la Bahía de Paraná 3. La idea es que los municipios y las comunidades asuman el compromiso de cuidar del medio ambiente, para que las acciones se sustenten a largo plazo, independientemente de la participación de Itaipú. "Prueba de este compromiso es que algunas alcaldías firmaron convenios para anular los pasivos ambientales en un 100% de las microcuencas", afirma.

 

La metodología pasa por la selección de las microcuencas, la sensibilización de la comunidad, formación del Comité de la Microcuenca, acciones de educación ambiental, establecimiento de convenios con colaboradores y busca apoyo financiero para que establecimientos rurales y comerciales e industriales puedan reducir sus pasivos ambientales. La comunidad también expresa su compromiso con el Pacto de las Aguas y la Agenda 21 del Pedazo.

 

Entre los municipios que se comprometieron a colocar en cero el 100% de sus pasivos ambientales están Itaipulândia, Santa Terezinha de Itaipu, Pato Bragado y Entre Rios do Oeste. Itaipulândia, uno de los que están más adelantados en el proceso, deberá cerrar 2008 como un modelo de gestión ambiental, con todas sus propiedades rurales trabajando sin generar daños al medio ambiente.

 

Otro caso de éxito es el del municipio de Mercedes, donde la fuente de abastecimiento de Agua estaba lista para sufrir un colapso. Técnicos del programa estimaban que el suministro duraría, como máximo, un año más. El Comité de la Microcuenca negoció con las industrias locales, que estaban contaminando el manantial, y las convenció a tratar sus efluentes. Después del proceso, se proyecta que el abastecimiento de la ciudad esté asegurado por  20 años más.

 

Para dar cuenta de las actividades en 59 microcuencas de la Región Oeste, Itaipú modificó su forma de acción en el campo ambiental. El presupuesto anual de la Dirección de Coordinación y Medio Ambiente, que siempre fue de US$ 8.000.000, fue multiplicado por tres, de la siguiente forma: la binacional entra con un 33% de la inversión, el municipio con 33% y el tercio restante cabe a los agricultores y demás actores de la comunidad. "Un factor muy positivo en el Agua Buena es que el programa no atiende solamente a los municipios que están en las márgenes del reservorio, pero llega hasta las cabeceras de los afluentes", cuenta Rogério Felini Pasquetti, alcalde de Céu Azul, municipio donde el Agua Buena viabilizó la implantación de la red de colecta de la alcantarilla. "Aliando la agricultura a las técnicas conservacionistas, estamos garantizado un futuro con agua limpia y sustentabilidad".

 

Con la filosofía de que para amar es necesario conocer, el programa les distribuye mapas hídricos a los alumnos de la red de enseñanza, con el nombre de todas las nacientes, riachuelos y ríos, y promueve visitas a estos lugares. Cuando una naciente no tiene nombre, se hacen campañas para que se las bautice. Trabajando de esta forma a lo largo de más de cuatro años de acciones, el programa ha producido situaciones inusitadas, como la unión de evangélicos y católicos sobre la Campaña de la Fraternidad (Agua Fuente de Vida). "La cuestión ambiental transciende credos, clases sociales, género. Es una cuestión de todos", afirma Fiorentin.

 

El Cultivando Agua Buena, reconocido como la iniciativa ambiental más completa del sector eléctrico brasileño y premiado internacionalmente con la Carta de la Tierra, de la UNESCO, está compuesto por 70 proyectos y 96 acciones que abarcan desde la recuperación de microcuencas, pasando por la protección de las matas y de la biodiversidad, y por la promoción de la educación ambiental en las comunidades del entorno.

 

Uno de los proyectos se convirtió en referencia para la construcción de hidroeléctricas en Brasil. Es el Canal de la Piracema, que tiene 10 kilómetros de extensión y une la parte del Río Paraná localizada debajo de la represa al reservorio de la usina. La obra permite que peces migratorios venzan el desnivel de 120 metros entre las dos partes del río, contribuyendo a la diversidad y mejora genética de la ictiofauna.

 

Otro destaque está en el campo de la recuperación forestal. A lo largo de su historia, Itaipú plantó 44.000.000 de árboles en las márgenes brasileña y paraguaya. Los viveros de la binacional responden por la producción anual de cerca de un millón de mudas que se plantan en los corredores de biodiversidad (bosques que interconectan áreas de protección ambiental) y en la mata ciliar de las microcuencas de la región. Ante todo, la binacional preserva 108.000  hectáreas de florestas en su área de influencia, divididos en Reservas, Refugios Biológicos y Faja de Protección del Reservorio.